Evangelio del domingo 17 de mayo de 2026
Ascensión del Señor
Mt 28,16-20
Los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, se postraron, aunque algunos dudaron. Jesús se acercó y les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.»
Introducción: Tu misión es algo más grande que tú
Hay momentos en la vida en que sientes que lo que se te pide es demasiado grande para ti. Hoy, Jesús no te llama a ser espectador, quiere que seas protagonista con Él, y por eso te envía.
Oración: Señor, abre nuestros ojos y nuestro corazón para escuchar hoy tu llamado. Que tu Palabra no resbale, sino que encienda en nosotros el deseo de seguirte con valentía y alegría. Amén.
1. Fuiste enviado, no solo invitado
¿Notaste que Jesús no dice «si quieren, pueden ir»? Dice: «Vayan». Es una orden llena de confianza, no de imposición.
En el libro de Jonás, Dios también envió a un hombre común a una ciudad enorme. Jonás dudó. Pero la misión era real y urgente. Así es hoy contigo.
Dios no te convoca a ser parte del paisaje. Te manda al mundo: a tu familia, tu trabajo, tus amigos. Ahí está tu «Galilea».
¿Estás dispuesto a ir?
2. El miedo no cancela la misión
Mateo lo dice sin rodeos: «algunos dudaron». Y Jesús les habló igual. No esperó a que todos estuvieran seguros al cien por ciento.
La duda no te descalifica. Lo que cuenta es que, a pesar del miedo, te pones en camino.
Muchos santos temieron, lloraron, se sintieron pequeños. Pero dijeron que sí. La valentía no es ausencia de miedo; es dar el paso con el corazón puesto en Cristo.
3. No vas solo: Él camina contigo
La última frase del Evangelio es la más poderosa: «Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.»
No es una promesa para cuando todo vaya bien. Es para cada lunes difícil, cada conversación incómoda, cada momento en que sientas que no puedes.
Jesús no te lanza al mundo y se va. Él te acompaña. Esa es tu mayor fortaleza.
¡No estás solo en esto!
Idea de compromiso personal
Esta semana, identifica a una persona en tu entorno que necesite escuchar algo bueno. Acércate a ella con una palabra de aliento, un gesto concreto o una oración silenciosa. Eso es ser discípulo hoy.
Oración final
Señor Jesús, gracias por confiar en nosotros aunque somos pequeños. Danos la gracia de salir al mundo sin miedo, seguros de que caminas con nosotros. Que la Virgen María, la primera misionera, nos acompañe, y que el Espíritu Santo haga fecundo todo lo que hagamos por tu Reino. Amén.

